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Lo que pasó en la IA esta semana, explicado sin jerga

Virus de IA que se replican solos, ordenadores cada vez más caros, y la pregunta incómoda: ¿saben pensar o solo ingeniar?

Investigadores construyeron un virus informático que usa IA para infectarse a sí mismo sin intervención humana. Mientras tanto, expertos advierten que el cálculo será cada vez más caro conforme la IA mejore, y nuevos estudios sugieren que los sistemas de IA resuelven problemas complejos pero aún no generan ideas verdaderamente nuevas.

El virus que se propaga solo

Investigadores de varias universidades acaban de demostrar algo que hasta ahora parecía de ciencia ficción: crearon un programa malicioso que usa inteligencia artificial para infectarse a sí mismo. No necesita que un humano le diga qué hacer en cada paso. El virus robó poder de cálculo de computadoras hackeadas, usó ese poder para ejecutar un modelo de IA, y luego usó ese modelo para pensar cómo infectar más máquinas.

Funciona así: el virus llega a una computadora. Allí ejecuta un modelo de lenguaje (un sistema de IA entrenado para predecir texto). Ese modelo piensa: «¿Qué vulnerabilidades hay en esta red?». Luego: «¿Cómo explotarlas?». Y finalmente: «¿Cómo copiarse a sí mismo hacia otra máquina?» Sin recibir órdenes de nadie.

El prototipo tuvo una tasa de éxito del 37% en ataques completos: detectaba vulnerabilidades en 8 de cada 10 intentos, explotaba el 53% de lo que encontraba, y se replicaba con éxito en el 88% de los casos. Esas cifras son lo bastante altas como para ser peligrosas, pero lo bastante bajas como para que el sistema falle a menudo. Aun así, una sola infección exitosa entre muchos intentos es suficiente.

Lo más inquietante: el virus operaba de forma completamente descentralizada. No había un «jefe» en una ubicación que pudiera desconectarse para detenerlo. En su lugar, muchas copias del virus trabajaban simultáneamente en la red, cada una probando rutas de ataque distintas, hasta que una conseguía atravesar la defensa.

Por qué importa: la futura guerra en internet será entre máquinas

Los investigadores advierten: esto ya no es teórico. Los agentes de IA autónomos crean una amenaza completamente nueva porque generan estrategias personalizadas. Un ataque tradicional de malware hace lo mismo una y otra vez. Este virus diseña un ataque único para cada objetivo que encuentra, porque usa inteligencia artificial para «pensar».

Eso significa que internet en el futuro podría funcionar como un ecosistema: virus de IA atacando, defensas de IA protegiendo, todo descentralizado y autónomo. Los humanos podrían perder la capacidad de «apagar» el sistema simplemente porque no hay un interruptor central.

El código del virus no es secreto: usó solo un modelo de IA de código abierto (publicado en 2025) que cabe en una sola tarjeta gráfica. Nada sofisticado. Nada que requiera tecnología secreta de laboratorios de Silicon Valley. Cualquiera con un modelo abierto y herramientas básicas de hacking podría recrearlo.

La IA cara: conforme mejore, todo cobrará más

Un analista de tecnología llamado Dwarkesh Patel hizo una observación incómoda: a medida que la IA se vuelva más capaz, el cálculo será más caro, no más barato.

Razón: hoy la IA es «barata» porque no puede hacer todo lo que hace un humano experto. Pero si mañana una IA puede programar software tan bien como un ingeniero humano, entonces esa IA debería valer lo que vale un ingeniero. Un ingeniero de software bueno cuesta entre $150.000 y $300.000 al año. Si comprimes eso en cálculo, significa que cada máquina de cálculo debería alquilarse por $250.000 anuales, no por los $15.000 que cuesta hoy.

Por ahora esto es especulación. Pero la lógica es clara: la IA es barata porque es imperfecta. Cuando no sea imperfecta, la economía cambiará. Hacer un video corto en redes sociales sería demasiado caro si requiere máquinas de cálculo de $250.000 anuales.

El gobierno intenta frenar el acelerador (pero sin seguridad de poder hacerlo)

Más de mil personas —entre ellas científicos jefes y dueños de las principales empresas de IA (OpenAI, Anthropic, Google DeepMind)— enviaron una carta al gobierno estadounidense pidiendo ayuda. El mensaje: el desarrollo de IA va tan rápido que podría escapar del control humano.

Su preocupación concreta: si los modelos de IA pueden empezar a mejorar a sí mismos automáticamente (sin humanos revisando cada paso), el progreso podría acelerarse exponencialmente. Y nadie sabe cómo contenerlo.

El problema central es que cada empresa está bajo presión competitiva feroz. Si una ralentiza su desarrollo de IA para investigar riesgos, otra la adelanta. Es como una carrera de armas: nadie quiere frenar porque sabe que los demás no van a hacerlo.

Por eso piden al gobierno que construya reglas internacionales y herramientas técnicas que permitan ralentizar deliberadamente el desarrollo, pero de forma coordinada. No que una empresa frene sola, sino que todas frenen juntas.

La ironía: la misma gente que vende IA como el futuro está pidiendo que alguien la frene. Eso sugiere que creen que algo podría salir mal.

¿La IA es creativa o solo muy buena ingeniera?

Aquí hay una pregunta fundamental: ¿puede la IA generar ideas realmente nuevas, o solo reorganiza ideas existentes muy bien?

Investigadores de Princeton, Berkeley y otras universidades intentaron una prueba original. Se asociaron con autores que tenían papers listos para una conferencia pero aún no publicados. Pidieron a un modelo de IA de última generación que intentara resolver el mismo problema de investigación sin ver la solución.

El resultado fue decepcionante. El modelo de IA encontró soluciones técnicas para los problemas de ingeniería necesarios (los pasos intermedios), pero no generó investigación original de calidad. Los autores originales rechazaron ambos intentos del modelo con notas como «sin contribución novedosa» y «enfoque formulaico».

El patrón fue consistente: el modelo se comprometía demasiado rápido con un único camino de investigación, no aprendía de retroalimentación, y le costaba retroceder para probar otras rutas.

Esto importa porque si la IA no puede tener ideas creativas, entonces no puede investigarse a sí misma de forma autonómica. Puede ser un gran asistente, pero no puede ser un investigador independiente.

Pero espera: la IA acaba de resolver diez problemas matemáticos sin resolver

Justo cuando los investigadores de Princeton decían «la IA no es creativa», OpenAI publicó que su modelo más avanzado resolvió diez problemas matemáticos que llevaban años o décadas sin solución.

Los problemas son reales y reconocidos por matemáticos serios. Problemas sobre estructuras geométricas complejas, teoría de códigos, complejidad cuántica. Cosas que requieren insight profundo.

¿Qué significa? Dos interpretaciones válidas:

Primera: la IA sí tiene capacidad creativa genuina. Resolvió problemas que requerían intuición matemática, no solo cálculo.

Segunda: la IA es tan extraordinariamente potente ingeniera que puede resolver prácticamente cualquier cosa si los humanos enmarcan bien el problema y le dan suficiente poder de cálculo. No necesita ser creativa; solo necesita ser lo bastante fuerte.

Ambas interpretaciones muestran lo mismo: la IA se ha convertido en una herramienta científica seria. Pero dejan sin responder la pregunta más grande: ¿puede la IA generar sus propios problemas? ¿Puede detectar qué preguntas valen la pena hacer?

Lo que todo esto significa: velocidad versus control

Estos cuatro desarrollos (virus autorreplicante, precio del cálculo subiendo, presión para ralentizar, confusión sobre creatividad) apuntan a la misma tensión.

Por un lado: la IA mejora tan rápido que pronto podría investigarse a sí misma sin intervención humana. Eso asustaría a gente que sabe de tecnología.

Por otro lado: la IA aún tiene límites claros. No genera realmente ideas nuevas (o eso parecía hasta que resolvió diez problemas sin resolver). Aún necesita que los humanos enmarquen sus tareas.

El verdadero riesgo no es que la IA se despierte mañana. Es que en algún punto entre hoy y ese escenario de ciencia ficción, algo salga mal durante el desarrollo, y no tengamos herramientas para detectarlo o frenarlo porque todo sucede muy rápido.

Todo en una frase

La IA mejora lo bastante rápido como para automatizar su propia investigación, lo que asusta a los expertos que la construyen, pero aún no sabemos si puede realmente innovar o solo es muy buena haciendo lo que le piden.

Esta pieza es una adaptación en español con redacción propia del artículo original «Import AI 467: Self-sustaining AI viruses; pacing AI progress; confusion about AI and creativity» (Import AI). Las cifras son las del original; para el detalle completo, ve a la fuente.
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